La PolicÃa alemana querÃa investigar si existÃan en poder de un egipcio manuales de instrucciones para la construcción de artefactos explosivos
![]()
El espionaje interno alemán introdujo en 2006 un “espÃa” informático, conocido como “troyano federal”, en la computadora de Reda Seyam, un egipcio residente en BerlÃn y sospechoso de terrorismo, para investigar su disco duro y sus operaciones en internet, según informó la revista germana Focus.
Seyam, sospechoso de haber participado en el atentado terrorista de 2002 que provocó la muerte de doscientas personas en Bali (Indonesia), fue detenido entonces en ese paÃs y liberado por falta de pruebas y es sometido a una estrecha vigilancia por el Ministerio de Interior alemán, desde su regreso.
En su edición del lunes, Focus informa que la redada en lÃnea, que se prolongó durante un año, se hizo de manera ilegal, ya que el Tribunal Supremo alemán prohibió en febrero que se realizaran registros secretos en las computadoras de los sospechosos de algún delito sin su conocimiento.
El tribunal consideró que la ley penal alemana sólo permite que se realicen registros abiertos y fÃsicos en el transcurso de las investigaciones policiales.
Focus sostiene que la actuación policial tenÃa como objetivo investigar si existÃan en poder de Seyam manuales de instrucciones para la construcción de artefactos explosivos o imágenes de soldados estadounidenses mutilados.
Seyam, que activó el “troyano federal” al abrir un correo electrónico, advirtió de que “alguien hacÃa algo” con su computadora, gracias a su sistema antivirus, y decidió ir a ciber-cafés para sus conversaciones a través del internet.
La televisión pública alemana emitió en febrero un documental sobre Seyam, sospechoso de pertenecer a Al Qaeda, que puso a su sexto hijo el nombre de ‘Yihad’ -la guerra santa islámica- y considera que la muerte por lapidación es una sentencia “justa” al adulterio, según el reportaje difundido por la agencia Efe.
Según Focus, los servicios de espionaje alemanes (BND), realizaron en los dos últimos años unos sesenta registros en lÃnea fuera del paÃs pero, preguntados por la revista sobre las operaciones dentro de Alemania, indicaron que éstas no formaban parte de su misión.





























