Los ladrones de identidad no conocen lÃmites. Van incluso por los grupos más vulnerables: los niños.
"Los niños no pueden protegerse por sà mismos. Ellos dependen de sus padres", comentó Adam Levin, cofundador de Identitity Theft 911, compañÃa proveedora de productos contra el robo de identidad.
Los hijos son un blanco atractivo para los usurpadores de identidad porque pueden pasar varios años antes que la estafa sea descubierta.
"Si alguien roba la identidad de mi hijo, los delincuentes pueden usarla impunes por décadas antes que el menor cresca y solicite un préstamo. Hasta entonces se dará cuenta que su crédito no es muy bueno", dijo Thomas Harkins, director de estrategias de Secure Identity Systems, firma de prevención de robo de identidad.
Por eso, entre los preparativos para el regreso a clases, los padres deben tomar medidas para proteger la información confidencial de sus niños. Esto implica no dejarlos portar documentos de identidad –salvo la credencial de la escuela– y advertirles que si usan internet no divulguen datos privados.





























