El FBI investiga un fraude contra 130 cajeros automáticos en 49 ciudades de todo el mundo (incluyendo sitios tan distantes como Atlanta, Chicago, Nueva York, Montreal, Moscú y Hong Kong), que en 30 minutos permitió sustraer unos 6 millones de euros el pasado 8 de noviembre.
El origen parece estar en una clonación de tarjetas a partir de los datos robados mediante una intrusión informática en la empresa RBS WorldPay.
Los cajeros obtuvieron imágenes de quienes retiraron fondos de forma fraudulenta en ese período, pero el papel de todas estas personas parece limitarse al de simples “operarios” de una red mucho más potente, capaz de coordinar una operación a tan gran escala.
Pero aún hay más elementos de preocupación para las autoridades, ya que los delincuentes lograron también superar el obstáculo que supone el límite diario máximo de retirada de fondos permitido, repitiendo la operación varias veces sobre el máximo permitido en tan corto intervalo de tiempo…

















