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Cómo son los nuevos fraudes informáticos

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A medida que los negocios y la vida social se mudan a la Web, la propagación de malware ya no se limita a la difusión de virus, gusanos o spam. Con la informatización de vastos sectores de la vida cotidiana, los celulares, tarjetas de crédito y transacciones bancarias también son foco de interés de quienes vulneran sistemas informáticos para obtener algún tipo de beneficio, ya sea económico, de información o recursos.

Se suele conocer como crimeware a cualquier tipo de malware que se desarrolla para cometer un delito de tipo económico o financiero.
Con la creciente popularidad de los celulares y el home banking, los hackers fueron desarrollando metodologías cada vez más pulidas para robar información y dinero, al punto que los criminales informáticos suelen recibir distintos nombres de acuerdo al objetivo de sus acciones. Así, se suele denominar "carder" a quienes se dedican al robo con tarjetas de crédito (la palabra surge de card, tarjeta de crédito en inglés), "phreaker" a los que realizan actividades no autorizadas con celulares y "bankers" a quienes se dedican a vulnerar información bancaria.
Según la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, el mercado negro de robos de tarjetas de crédito, fraudes bancarios y otros robos a usuarios de computadoras mueve aproximadamente 100 billones de dólares al año.
Julio Cella, manager regional de la empresa de seguridad informática Laboratorio Kaspersky, explica que este tipo de robos se asemejan bastante a los engaños más frecuentes de la vida real. "Son metodologías sofisticadas entre comillas. Cuando uno empieza a ver, tienen la misma lógica que los cuentos del tío que ya todos conocemos".
Banca "on line"
La posibilidad de revisar el estado de una cuenta y hacer transacciones on line sigue ganando adeptos. Y como suele suceder cada vez que una tecnología o servicio gana popularidad, existen criminales informáticos dispuestos a sacar provecho de la masividad del home banking.
La novedad en materia de delitos contra información bancaria viene del cruce de varias estrategias maliciosas, como el pishing (robo de información mediante la falsificación de un ente bancario de confianza) más troyanos y llamadas telefónicas engañosas. "Por ejemplo, te envían un corre electrónico aparentemente de tu banco en el que te piden que no cambies tus datos on line, sino que llames a un teléfono. Cuando hablás, te atiende una persona que dice ser del banco. Si uno se descuida, cae en la trampa", apunta Cella.
También puede suceder que el usuario recibe un e mail que redirecciona a la web del banco, cuando en realidad se trata de una página fraudulenta. Una vez allí, el sitio puede recomendar la instalación de una versión actualizada del antivirus o volver a configurar los datos personales de la cuenta. Cuando el usuario accede a esas sugerencias o pedidos, se activa el fraude.

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