Mucho se ha hablado sobre la inseguridad de las redes wireless respecto a las claves WEP de 40 bits, que si se capturan los paquetes con IVs, etc etc,… y ya puedes navegar por la red del vecino. Parecía que la solución llegaba de forma intermedia antes de WPA2, mediante la utilización de WPA. La utilización de esta nueva tecnología para las comunicaciones inalámbricas caseras y corporativas supuso una gran revolución puesto que permitía enlazar con servidores de autenticación (Radius), claves compartidas (PSK o pre-shared keys) o certificados digitales. Se ha convertido en el estándard de facto.
Sin embargo WPA refuerza a WEP por la longitud del tamaño de clave (de 40 a 128 bits) y por longitudes de vectores de inicialización (IVs) de 48 bits, aunque se sigue utilizando el algoritmo simétrico RC4. Dada la longitud de clave utilizada se hace computacionalmente más duro reventar este tipo de algoritmo puesto que hay más combinaciones que probar.
Hace poco tiempo se publicó que se estaba aprovechando la potencia de las GPUs de las tarjetas gráficas Nvidia para efectuar ataques de fuerza bruta ante redes wifi con claves WPA y WPA2, de manera que el tiempo necesitado para comprometer redes se dividía por 100.
Las últimas noticias apuntan a que, parcialmente, el algoritmo WPA podría haber sido comprometido. En realidad esta noticia tan alarmista en realidad solo se refiere a WPA-PSK (es decir el basado en una clave compartida). No obstante, en Kriptópolis descartan ya WPA y se deja al final la esperanza de que al menos nos queda WPA2…
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